La increíble experiencia de viajar a Cuba

Palabras como: TuKola, m’hija, yuma… te seguirán durante todo tu viaje por Cuba. La verdad es que Cuba es un país realmente sorprendente y que deja huella a todo aquel que lo visita. Nosotros (mi pareja y yo) decidimos no coger hoteles ni resorts y alojarnos en casas cubanas para vivir la experiencia desde adentro y realmente fue lo mejor que hicimos.

Cuba es un país que tiene cosas muy positivas y cosas que no te lo parecen tanto, pero aún así es un país que te hará pensar y te enseñará muchísimas cosas, sobretodo por la complejidad que supone entender un país donde confluyen tantísimos inputs políticos, culturales, sociales etc… La verdad es que merece la pena visitarlo antes de que pueda llegar a perder esa esencia.  Yo personalmente me quedo con sus gentes: sus sonrisas, su amabilidad, su humildad y todo lo que me han aportado las diferentes personas que me he encontrado en este viaje: Dianet, Dania, Fidel, Mariano, Pau, Jessica, Guille. Gracias por darnos tanto.

Nuestra ruta empezó en La Habana, llegamos por la mañana en un vuelo desde Buenos Aires… Nuestro contacto de CubaSensation (que es la página donde contratamos todas las casas) nos estaba esperando para llevarnos a la casa de alquiler y así poder empezar cuanto antes a descubrir la ciudad.

Nos alojamos en una casa llamada “Casa de León”.  Esta justo enfrente del Malecón y en la misma calle que te lleva al Capitolio. ¡No puede estar mejor situada! La casa estaba super limpia y el anfitrión Ramón no pudo ser más amable.

Casa en Cuba

Visitamos La Habana Vieja deambulando sin rumbo alguno por sus calles con casitas de todos los colores. Después nos dirigimos a Habana Centro y Vedado, donde visitamos el Hotel Nacional, el cementerio de Cristobal Colón, la Plaza de la Revolución… y como no, dimos un paseo por el Malecón para ver el atardecer.

Nos acercamos también al  Barrio de Jaimanitas, es un barrio con mucho encanto ya que es donde se encuentra la “Casa Fuster” que es la casa de un artista cubano con influencias de Gaudí y Picasso y que ha convertido el barrio de Jaimanitas en un barrio de color y arte en sus calles.

En definitiva pasamos tres días viendo todas las cosas más importantes de La Habana: comimos en sus paladares, cogimos sus taxis compartidos y sobretodo hablamos con todo aquel que nos encontrábamos.

El cuarto día partimos hacia Viñales. Allí estuvimos 3 días más disfrutando de la naturaleza.

viñales cubaNos alojamos de nuevo en una casa particular cubana llamada “Casa Lozano”. No pudimos estar mejor, el propietario nos preparaba comida, nos contaba historias sobre Cuba, compartimos una botella de Ron con él y por supuesto nos ayudó a conseguir los medios para que pudiéramos visitar Viñales de la mejor manera posible.

Evidentemente visitamos el valle de Viñales, cogimos unas bicicletas y la recorrimos por todos sus caminos, fue una experiencia fantástica. También visitamos los campos de azúcar, las fábricas de tabaco y café y dimos un paseo en caballo.

Estando en Viñales nos acercamos a Cayo Jutías y fue una sorpresa increíble. No fuimos con demasiadas expectativas pero nos llevamos una grata sorpresa al llegar, aguas cristalinas y turquesas y una arena blanca y fina.

Partimos hacia nuestro próximo destino, desde allí nos quedaban cinco horas en coche hasta llegar a Trinidad  donde íbamos a pasar dos noches para poder visitar Trinidad y sus alrededores.

Pudimos visitar la reserva de cocodrilos, bahía cochinos, playa larga y visitar el pueblo de Cienfuegos con su pequeño malecón y sus casas coloniales.

Pero lo mejor nos esperaba en Trinidad, declarada Patrimonio de la Humanidad este pueblo es encantador, es un pueblo colonial con sus calles empedradas y sus casas de colores. Y como no hablar de su Casa de la Música que es realmente el lugar donde podemos vivir y sentir la auténtica Cuba de música, color y Ron.

Nos alojamos en una casa que estaba muy bien, el propietario era encantador y tenia un patio interior con mucho encanto.

playa cubaDesde allí nos dirigimos a Morón en coche, paramos en  Santa Clara y Sancti Spiritu para visitar los pueblos y descansar un poco. Por fin llegamos a Morón. A decir verdad, no es un pueblo muy atractivo pero es perfecto ya que se encuentra justo al inicio del terraplén que te lleva a los cayos. Fuimos a Cayo Guillermo, Playa Pilar, Playa Flamenco y fueron las mejores playas que vimos en Cuba. ¡Espectaculares!

Desde allí nos tocaba un largo viaje hasta La Habana de 7 horas para hacer dos noches  en La Habana y acabar de ver cosas que nos habían quedado pendientes como: Parque Central, el Capitolio, Plaza Mayor, Plaza de Armas…

En definitiva ha sido para nosotros uno de los mejores viajes que hemos hecho en nuestra vida, ya que gracias a los alojamientos cubanos hemos podido vivir durante 11 días como viven ellos, compartir su felicidad, sus risas y sus historias, ver diferentes puntos de vista y sobretodo aprender mucho de ellos y de su espíritu.

La fotografía nunca había sido mi fuerte…hasta que llegó GoPro.

Últimamente ya he hablado en mi blog sobre varios ‘gadgets’ que básicamente han cambiado mi vida. Siempre he sido de las que salen fotografiadas en los viajes, cumpleaños, bodas, cenas, fiestas, y demás actividades de ocio. Básicamente odiaba la idea de llevar mi cámara y convertirme en aquella que tiene fotos de todos sus amigos pero que solo aparece en dos o tres fotos, y encima salir mal. Mi opción era siempre no llevar cámara, que alguien hiciera las fotos y en caso de que eso no pasara siempre me quedaría el teléfono. Lo sé, extremadamente retorcido.

Tengo que reconocerlo, mis amigas empezaban a sospechar de mi estrategia y creo que por eso, en mi último cumpleaños me regalaron una GoPro Hero 4 con un palo ‘selfie’. El mensaje quedó bastante claro, la excusa de  “este fin de semana mi hermano me ha pedido la cámara para un trabajo de la uni” ya no resultaba creíble.

gopro hero 4

Aquella noche nos llevamos a mi nueva cámara de fiesta. Fuimos a los bares del casco antiguo y nuestra nueva invitada fue sin duda la protagonista de la noche. Es increíble la facilidad con la que se hacían las fotos y lo extremadamente pequeña que es la cámara teniendo en cuenta que dispone de una pantalla para ver el contenido que se ha grabado o fotografiado. Su tamaño y peso apenas se notan en mi bolso, lo que lo hace extremadamente más llevable –si cabe– que las clásicas cámaras compactas.

Si tengo que destacar alguna característica en especial, diría que lo que más me ha sorprendido es la calidad de sus vídeos. La nitidez de la imagen es extrema dado que lleva incorporada la tecnología de grabar en 4k (¿Aún no sabes lo que es el 4K? Descúbrelo aquí). Full HD se queda corto cuando grabo un video y lo trabajo en cámara lenta… ¡Se ve mejor que en las películas!

Obviamente, esta vez me tocó llevar cámara en nuestro viaje planeado para Amsterdam a finales de Marzo de este año y lo mejor de todo, es que ahora en las fotos podíamos salir todos gracias al gran angular que tiene la GoPro. Como la cámara cuenta también con estabilizador de movimiento, los vídeos rondando en bicicleta por la ciudad quedaron de cine. Ahora me estoy convirtiendo en una aficionada a la edición de video con Premiere, e intento recopilar todos aquellos momentos que antes se quedaban para el recuerdo en el disco duro de mi ordenador con alguna música que acompañe el momento. Por cierto, si os iniciáis a la edición de video avanzada con Premiere seguramente ya sabréis los frustrante que es aprender a usar este –complicado– programa. A mi me ayudó mucho este libro de la Universidad de Stanford. ¡Muy recomendable!

pantalla gopro

De ahora en adelante no me planteo un viaje en el que no me acompañe mi cámara. De hecho, hace unas semanas tomé mis primeras clases de surf en Lanzarote y en cuanto domine un poco más la técnica ya tengo ganas de poner a mi cámara en remojo :) Si que es verdad que ha implicado un cambio más grande del que nunca hubiera imaginado y lo que antes era una estrategia para no permanecer anónima en las fotos de mis viajes ahora se ha convertido en un motivo para hacer cosas nuevas y dejarme llevar por la locura del momento.