Últimamente ya he hablado en mi blog sobre varios ‘gadgets’ que básicamente han cambiado mi vida. Siempre he sido de las que salen fotografiadas en los viajes, cumpleaños, bodas, cenas, fiestas, y demás actividades de ocio. Básicamente odiaba la idea de llevar mi cámara y convertirme en aquella que tiene fotos de todos sus amigos pero que solo aparece en dos o tres fotos, y encima salir mal. Mi opción era siempre no llevar cámara, que alguien hiciera las fotos y en caso de que eso no pasara siempre me quedaría el teléfono. Lo sé, extremadamente retorcido.

Tengo que reconocerlo, mis amigas empezaban a sospechar de mi estrategia y creo que por eso, en mi último cumpleaños me regalaron una GoPro Hero 4 con un palo ‘selfie’. El mensaje quedó bastante claro, la excusa de  “este fin de semana mi hermano me ha pedido la cámara para un trabajo de la uni” ya no resultaba creíble.

gopro hero 4

Aquella noche nos llevamos a mi nueva cámara de fiesta. Fuimos a los bares del casco antiguo y nuestra nueva invitada fue sin duda la protagonista de la noche. Es increíble la facilidad con la que se hacían las fotos y lo extremadamente pequeña que es la cámara teniendo en cuenta que dispone de una pantalla para ver el contenido que se ha grabado o fotografiado. Su tamaño y peso apenas se notan en mi bolso, lo que lo hace extremadamente más llevable –si cabe– que las clásicas cámaras compactas.

Si tengo que destacar alguna característica en especial, diría que lo que más me ha sorprendido es la calidad de sus vídeos. La nitidez de la imagen es extrema dado que lleva incorporada la tecnología de grabar en 4k (¿Aún no sabes lo que es el 4K? Descúbrelo aquí). Full HD se queda corto cuando grabo un video y lo trabajo en cámara lenta… ¡Se ve mejor que en las películas!

Obviamente, esta vez me tocó llevar cámara en nuestro viaje planeado para Amsterdam a finales de Marzo de este año y lo mejor de todo, es que ahora en las fotos podíamos salir todos gracias al gran angular que tiene la GoPro. Como la cámara cuenta también con estabilizador de movimiento, los vídeos rondando en bicicleta por la ciudad quedaron de cine. Ahora me estoy convirtiendo en una aficionada a la edición de video con Premiere, e intento recopilar todos aquellos momentos que antes se quedaban para el recuerdo en el disco duro de mi ordenador con alguna música que acompañe el momento. Por cierto, si os iniciáis a la edición de video avanzada con Premiere seguramente ya sabréis los frustrante que es aprender a usar este –complicado– programa. A mi me ayudó mucho este libro de la Universidad de Stanford. ¡Muy recomendable!

pantalla gopro

De ahora en adelante no me planteo un viaje en el que no me acompañe mi cámara. De hecho, hace unas semanas tomé mis primeras clases de surf en Lanzarote y en cuanto domine un poco más la técnica ya tengo ganas de poner a mi cámara en remojo :) Si que es verdad que ha implicado un cambio más grande del que nunca hubiera imaginado y lo que antes era una estrategia para no permanecer anónima en las fotos de mis viajes ahora se ha convertido en un motivo para hacer cosas nuevas y dejarme llevar por la locura del momento.

Tagged: Fátima Ubago

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *